Futuros Temas

La Felicidad, un tema que está de moda: será que nos interesa por que somos conscientes de lo infelices que somos?

Kennedy, un mito para la sociedad moderna?: sufrida defensa de mi examen de grado (por fin publicado).

Estilos Explicativos: ¿clave para el éxito laboral?

Alguien me va a decir que de chico soñó con ser vendedor?: Ser vendedor y ganar como gerente.

sábado 13 de marzo de 2010

Los siete talentos laborales más universales según Forbes

Ser un comunicador nato: se trata de tener la capacidad de escuchar, empatizar y responder de manera convincente y de modo que su contraparte crea que ha entendido.


Creatividad: las compañías están siempre buscando individuos creativos que puedan adaptarse fácilmente a múltiples roles y entreguen buenas ideas.

Curiosidad: preguntar por qué se hacen las cosas es básico. Sólo después de encontrar la respuesta a ciertas preguntas difíciles es posible resolver problemas.

Capacidad para expresarse por escrito: quien escribe en forma clara demuestra claridad de pensamientos.

Trabajar bien en equipo: ya sea con los subalternos, el directorio, sus pare, proveedores, clientes o inversionistas.

Adecuarse a nuevas realidades: este es el arte de hacer algo distinto de aquello para lo que se fue entrenado originalmente.

Habilidades computacionales: quien no se maneja frente a un computador con soltura es hoy el equivalente a un analfabeto del siglo pasado.....

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miércoles 2 de septiembre de 2009

domingo 30 de agosto de 2009

Invitación a Charla

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jueves 25 de junio de 2009

Ser chileno para el bicentenario...

Gran agrado me produjo un inserto aparecido este mes (junio 2009) en la Tercera con motivo del bicentenario de Chile y las actividades que se programan.

Junto a esto reflota en mi la pregunta ¿qué es ser chileno?

Por su puesto la respuesta a la pregunta está ligada a la historia de Chile, sus tradiciones y la pertenencia que estos elementos debieran generar los chilenos como elemento de unión.

En lo particular, estimo que la pertenencia a Chile tiene los siguientes orígenes en cuanto a antepasados (obviando los elementos culturales contemporáneos vigentes y compartidos):

La tradición criolla

La pertenencia a un grupo

Lo de la tradición criolla se refiere al huaso y al campo. El cariño al rodeo, las comidas típicas, la cueca, la chica, la empanada (o empaña) de horno, etc.

La pertenencia a un grupo es uno de los elementos de la tradición criolla en cuanto a la pertenencia a este grupo criollo, pero a lo largo de la historia se han desarrollado otros grupos que han trascendido y que forman parte de la historia de Chile y otorgan un sentido de pertenencia a quienes participan en estos.

La clase política: pareciera ser una clase presente en cada país (los gringos con los Kennedy, Bush y quizás cuantos otros, en Chile los Frei, Alesandri y pareciera que a futuro los Lagos…) donde por generaciones han ocupado parte importante de las esfera nacional.

La clase militar: de gran relevancia en distintos momentos de la historia. Han resaltado el patriotismo, los emblemas y un sinfín de tradiciones que han legado a sus familias no militares y que les otorgan una cohesión en cuanto al pasado y al futuro (hoy de carácter más pesimista).

Los perseguidos: grupo que ha establece su pertenencia desde la perdida, la persecución y que confina a su chilenidad en una posición exaltada producto de la distorsión que pareciera generar la tragedia y la persecución.

Ahora bien, como se mezcla y relacionan estos elementos para dar respuesta en toda nuestra sociedad a la pregunta ¿Qué es ser chileno?

Para un buen numero de chilenos, principalmente los varios millones nacidos en la capital, no existen muchos elementos vinculantes entre sus vidas y los elementos que generan la chilenidad.

¿Qué nivel de contacto puede tener un santiaguino con las comidas típicas, el campo, la política y las FFAA?

Si a esto sumamos que parte importante de los santiaguinos nacimos bajo el régimen militar, las opciones de establecer alguno de los vínculos son aun menores. Peor aun, el impacto transversal de la tecnología y la globalidad están distanciando aun más a los santiaguinos post 73 de septiembre (golpe de estado o pronunciamiento militar, según quien sea el lector). Hoy un santiaguino de cualquier clase es más un ciudadano mundial que un chileno.

La comida rápida, la ropa, la música, el deporte tienen referentes internaciones en nuestra ciudadanía. Los jóvenes usan poleras del Real Madrid, del Barcelona, River, gustan de Roger Federer, estuchan U2, mueren por Julia Robert, etc.

Las teleseries chilenas están siendo reemplazadas por las series norteamericanas (yo sigo cerca de 7 series y no veo desde hace una década una teleserie chilena….)

Ahora bien, voy a quemarme, ¿Qué es ser chileno según mi historia de vida?

En lo personal no tengo vínculos ni amor por Chile.

Conozco un par de héroes patrios, probablemente el más digno Arturo Prat.

Nuestro padre de la patria, O’higgins se le achacan una serie de actos deshonrosos como el asesinato de José Miguel Carrera, etc.

Con relación a las comidas, si bien encuentro exquisitas aquellas tradicionales, la verdad es que con suerte las como un par de veces al año, el resto que como va des sushi a la comida internacional.

Las vacaciones, todas fueras de chile……………y lo más lejos posible.

Equipo de futbol, cobreloa, no se por qué……. (será por que la polera es como la de la selección de Holanda?)

Fuerzas Armadas?, cero relación más que el padre de mi novia. En mi caso, vengo del colegio más izquierdista de Chile y no tengo mayor amor a la concertación, será por la corrupción?

Familia?, pequeña sin abuelos que generen pertenencia con el pasado.

En resumen, mi representación grafica de lo que significa ser chileno es muy bien interpretada por los prisioneros (grupo musical). Este grupo, de protesta antisistema creo que marca lo que para muchas personas de mi generación significa la chilenidad, una generación insatisfecha con pocas oportunidades y con poco vínculo con su pasado y tal vez con el futuro.

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lunes 15 de junio de 2009

Por que nos gusta tanto Google, como hacer lo mismo con su empresa


Que Internet ha cambiado la forma de relacionarnos, de conocer y consumir, no cabe ninguna duda.
En este escenario cambiante está Google, pero ¿por que nos gusta tanto?
Desde nuestra cultura sudamericana hay una explicación bien sencilla. En Sudamérica somos los reyes del pirateo, por lo tanto, cualquier servicio gratuito, por supuesto que es bien venido.
Sin embargo, como respuesta al surgimiento de Google, aparecen una serie de servicios gratuitos liderados por otras empresas.
Aun así, que sigue Google a la vanguardia?.
A mi parecer la clave está en que Google te da todo y no te pide nada, es más, conoce tus futuras necesidades, las cuales cuando tu te das cuenta de que existían, Google ya las tenía resultas!!!! (Ni que Google fuera tu mamá…..).
Pensemos en personas no extremadamente tecnologizadas (no desarrolladores) y la experiencia de estas al entrar en contacto con el mundo Google.
• Cuando quieres buscar algún tema, Google encuentra rápidamente lo que buscas, en ese sentido, podemos decir que Google te comprende mejor que tu propia pareja…..
• Cuando te diste cuenta de que necesitabas traducir un texto, Google ya tenía su herramienta para que gratuitamente pudieras entender este otro idioma…y todo gratis!
• Al momento en que decidiste hacer un blog, Google te presto la plantilla, te dio el alojamiento y luego te dejó publicarlo con un dominio privado. ¿Quién es tan altruista?
• Adicionalmente, si te has ido tecnologizando, aunque sin transformarte en un nerds de la informática, Google te ofrece gratuitamente conocer cuanta gente y de que país visita tu Blog. Todo esto entre muchas otras estadísticas de tu sitio.
• También se pueden sumar una serie de otros servicios como picaza, Books, academic, etc. Todos grauitos y de gran contenido y funcionalidad.

Por lo tanto, cuando una empresa te ofrece todo y “no te pide nada”…………..sólo hay que aprovechar….

Ahora bien, la enseñanza del modelo de negocio de Google es lo interesante para nosotros.

El consumidor esta buscando quien le da más, ojalá gratis.
Este dar más no necesariamente tiene que ver con más cantidad física de un producto, si no, tiene que ver con la percepción de cantidad.

Para graficar mejor esta situación a continuación colocaré un ejemplo del área donde yo trabajo –Inmobiliaria-.

Si un cliente está comprando una casa evidentemente no se le puede regalar más terreno, por lo tanto el desafío de dar más va por otro lado.

La primera pregunta que debemos contestar es que necesidad está buscando suplir nuestro cliente, en este caso la familia.

La más básica podría ser la de seguridad, seguida de la de pertenencia (a un sector) y estatus en ciertos segmentos.

Contestadas estas preguntas, debemos formularnos una siguiente rueda de preguntas que apunten a ¿Cómo puedo satisfacer las necesidades de mi cliente a través de servicios paralelos?, vale decir, no desde la casa en sí. Por lo tanto, que extras puedo dar a mi servicio para suplir estas necesidades sin que esto me cueste el valor de la casa, pero que se perciba a mi producto principal como un solucionador integro de las necesidades del cliente.

En el caso de nuestras casas, si la necesidad es de seguridad, la empresa podría entregar información técnica, entendible sobre los elementos de seguridad que componen su casa. Una justificación técnico teórica de la elección de los materiales, etc.
Por otro lado, se podrían proporcionar una serie de servicios destinados ha mantener en el tiempo el estatus que algunos compradores han buscado. Por ejemplo, una lista de concejos y mejoras que pueden hacerse en la casa para mantenerla en buen estado y mejorarla en el tiempo.
En fin, son muchas las cosas que se pueden dar a un valor marginal y que harán de la comprar de una casa en nuestra empresa, una experiencia inolvidable.

En fin, dar más no siempre cuesta más, sin embargo, la percepción de los clientes será la de haber recibido más que lo que pagó por el producto, lo que hará de la experiencia de uso de su producto, una experiencia superior, tal como lo hace Google.

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miércoles 27 de mayo de 2009

La Profecía Autocumplida, el efecto de la mente en los logros

Cuando nos formamos opiniones de los demás, actuamos a modo de perpetuarlas.
Cuando conocemos gente, por razones de “ahorro” cognitivos, tendemos a asociar a las personas ciertas características conforme a la primera impresión que estas nos dejan.

Si bien es entendible que a partir de ciertas características se realicen ciertas generalizaciones y suposiciones, existen diversas investigaciones que indican con que facilidad se realizan estas atribuciones, las cuales muchas veces suelen estar erradas.

La forma más fácil de graficar como hacemos atribuciones en otros la puedo relatar con ejemplos personales:

En dos ocasiones de mi vida atribuí a dos personas una serie de características del tipo “desagradable, agrandado, etc”. Sin embargo, con el correr del tiempo, ambas personas terminaron siendo mis mejores amigos…….sin comentarios…..

La atribución de características a personas que no conocemos pareciera deberse a que todos tenemos ciertas teorías sobre la personalidad, las características y los comportamientos y la relación entre estos, y usamos esas teorías para explicar algunos elementos que desconocemos sobre otros.

En 1957 Merton definió la profecía autocumplida como “falsa definición de una situación que evoca un nuevo comportamiento que hace que lo originalmente falso resulte verdadero. (p. 423)

Ahora bien, enfoquémonos en el problema que genera en la vida cotidiana el andar atribuyendo en el resto una serie de características que normalmente no poseen.

Cuando hacemos una atribución sobre una persona, actuamos conforme a esta. Vale decir, tratamos al sujeto objeto de la atribución como si realmente tuviera las características que le hemos atribuido. Dada nuestra conducta, la persona en cuestión, percibe que nuestro trato se basa en “ciertas” características que el puede o bien pudiera no tener. Sin embargo, dado el tipo de trato, la persona actúan en conformidad y con ello se cumple la profecía.

Llevándolo a un ejemplo:

• Supongamos que conocemos a una persona.
• Nuestra primera impresión es que esta persona es: seria y poco amistosa.
• Nuestra conducta será distante, algo formal y sin mayores intentos de profundización en la relación.
• Dado nuestro actuar, la persona nos responderá en forma superficial, con formalidad y distancia.
• Esta conducta de nuestro interlocutor hará que se confirme nuestra “sospecha” de que el individuo era “serio y poco amistoso”.

Consecuencias

Podríamos resumir que las consecuencias de vivir por la vida haciendo “autoprofecias” son sólo perdidas constantes. Estas perdidas, todas del mismo tipo podemos dividirlas en los siguientes campos:

• Perdida de amigos y parejas: realizar atribuciones a personas que se asocian a nosotros en contextos casuales nos impedirá conocer en profundidad personas que podrían terminar siendo extraordinarios amigos o bien una pareja emocional. Por otro lado, si atribuimos características positivas a personas que en definitiva no las poseen terminaremos constantemente decepcionados.

• Perdida de clientes: en el ámbito laboral, sobre todo en las ventas, el trabajador muchas veces posee muy poco tiempo para forjarse una imagen de su interlocutor. Aquí actúa en forma automática el proceso de atribución que definirá a nuestro interlocutor. Sin embargo, si trabajamos en ventas, imagínese todos los clientes que puede perder por catalogar a su potencial comprador como alguien que en realidad no tiene opciones de comprarles. Al igual que en los amigos, las atribuciones automáticas están destinadas a hacernos perder, en este caso, clientes.

Que hacer


Ahora que es consciente de la profecía autocumplida y como esta actúa en nuestra forma de relacionarnos con los demás, simplemente ¡sea consciente de lo que usted está atribuyendo en los otros!, vale decir, tome consciencia de lo que está pensando y sintiendo en el momento en que conoce a alguien.
Algunos elementos que puede considerar es analizar las emociones presentes en el contacto con la otra persona. Si tenemos una sensación de comodidad, pregúntese ¿A que se debe la sensación?, ¿ que características he atribuido a la persona para que me provoque esa sensación? y finalmente ¿Qué evidencias tengo que racionalmente confirmen lo que estoy sintiendo? (probablemente no tendrá muchas…..)

Por otro lado, si bien vivimos haciendo atribuciones, ¿Quién dijo que era necesario hacerlas? Cuando conozca a alguien adopte una posición de apertura, vale decir, de exploración, de descubrimiento basado en hechos, no en suposiciones. Adopte la postura de la justicia “Todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario”.

Para lograr esto, puede plantearse que su conducta sea neutral, socialmente aceptable, con cierto grado de apertura al dialogo. Mostrar cierto nivel del preocupación.

Aquí la mejor sugerencia que puedo ofrecer es la lectura del libro “como ganar amigos e influir (positivamente) sobre los demás”. Esta maravilla de libro –cuyo tema principal son las relaciones interpersonales- contiene el siguiente mensaje, basado a propósito en la profecía autocumplida “intereses genuinamente sobre los demás”.

Probablemente sean pocas las personas que ante un interés genuino se muestren distantes y dispuestas a escapar al embrujo que genera en cada uno el sentirse apreciado.

Así que, a practicar.

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sábado 4 de abril de 2009

Comida China versus Comida Peruana

Uffff, es puro título es sugerente y me despierta por un lado un hambre...pero por otro lado indignación.
Se deben haber fijado que históricamente la comida china (en los restaurantes de comida china en Chile) han tenido precios bastante razonables, por no decir barato (claro excepción es el danubio azul....)
Con el transcurso del tiempo, estos restaurantes chinos han ido mejorando y si bien podriamos quejarnos que tienen una arquitectura y decoración recargada, son lugares que muestran un esmero en la presentación.
Por el otro lado, el boom de la comida peruana que tiene ya algunos años (insisto, en Chile) ha adquirido unos precios exorbitantes que no se condicen con el precio de venta de sus platos.
Demás está decir que me encanta la comida peruana y el pisco sour peruano (aunque el pisco sea Chileno!!)
Sin embargo, el tema que concita este texto es mi molestia por la relación precio producto que existe en los restaurantes peruanos.
A modo de ejemplo:
Tiempo atrás fui con mi novia al "Machupichu", ubicado en Bilbao casi esquina Manuel Montt. La comida para 2 sin postre salió casi $30.000!!! (US 60) por los 2.
Este valor es exorbitante si uno considera que el local es con suerte "criollo" (criollo del Perú).
Con los mismo $30.000 pude haber ido a Borde Río donde, tanto la comida como la decoración del local y el ambiente (los garzones no dicen "pe") son muy superiores al famoso "machupichu".
Por lo tanto, sólo manifiesto mi indignación con los precios de las comidas peruanas, más que mal, los platos que ofrecen equivalen a nuestra Cazuela de Ave, Pastel de Choclo etc. platos que de ser servidos en restaurantes similares a los peruanos (en infraestructura) no superarían los $2.500 por persona.
Aquí el punto de fondo, si bien los precios se establecen buscando el equilibrio entre oferta y demanda, cuando mi producto por razones exógenas alcanza margenes y precios muy elevados tengo 2 opciones:
1.- Me aprovecho y me transformo en rico (visión cortoplacista que obviamente tienen los empresarios gastronómicos del Perú)
2.- Aprovecho la oportunidad para otorgar a mi producto un valor agregado que justifique el precio más allá de la coyuntura del mercado, la cual sin dudas será transitoria.
Abocándonos al punto 2 y entendiendo que el punto uno no requiere justificaciones ni análisis, cuando concurrimos a un restaurante la disposición (aquí entramos en la psicología) hacia el producto está dada por una valoración subjetiva de multimples factores:
1.- Se va a un restaurante por que no se desea cocinar. El satisfactor es el plato de comida.
2.- Se va a un restaurante por que se desea cambiar de "aire" (Ambiente) Aquí estos restaurantes confunden lo criollo con lo rasca (ordinario).

Nuevamente el punto 2 es el interesante dado que nadie niega que los platos en los restaurantes peruanos, por más rascas que sean, son muy sabrosos.
El punto pasa por la sensación (real) de haber sido "asaltado" por un plato exquisito en una pocilga de restaurante.
Si la inversión en la decoración y arquitectura de los restaurantes fuera de la mano el precio, en vez de salir con una sensación de "violación económica", saldría con una sensación de haber pagado un "precio justo", mezcla del sabroso plato con un lugar grato.

Conclusiones, como dice otro articulo mio, "serlo y parecer lo".
Si vamos a elegir una estrategia de precios que nos posiciona como un restaurante de precio alto, debemos alinear nuestros esfuerzos para que la percepción que los clientes tienen de nuestro producto sea la correcta.
Esta percepción no sólo está dada por lo bonito y sabroso del plato, está dada también por la arquitectura, diseño, comodidad de las sillas, la mesa no puede ser coja (como el 99% de las mesas de restaurantes chilenos....) y por la presencia del garzón.
Si un cliente está pagando una cuenta de $30.000 por pareja, este cliente no puede tener la percepción de que el garzón que lo está atendiendo es un Peruano que vive en condiciones infrahumanas frente a nuestra plaza de armas (si nuestra, todavía....)
Dado lo anterior, he decidido contratar una nana peruana que por las mismas $12.000 que hace aseo me cocina las exquisiteces de su país.

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