
En los últimos días han aparecido varios artículos comentando una noticia aparecida en un diario sobre el aumento de los nuevos ricos en Chile. Se consideraba ricos a quienes tuvieran un patrimonio superior a 1 millón de dólares líquidos.
Si bien claramente hoy no tengo ese patrimonio, espero llegar a tenerlo y por que no, bastante más. En fin….
El tema de mi interés aparece en los comentarios que se hacen sobre las modificaciones conductuales que tienen hoy estos nuevos ricos. Dentro de ellos se menciona el consumo sin cargo de conciencia y se coloca como ejemplo el uso de autos convertibles.
Recuerdo, que cuando era chico, los Renault Fuego eran mal visto, típico auto de “chulo”.
Hoy el cuento es bastante distinto.
Pareciera que el gris de la ciudad ha ido disipándose. (color impuesto a mi juicio principalmente por la dictadura y por nuestro frío clima)
El cuento es que hoy la gente tiende a mostrar más abiertamente el resultado del de su trabajo. Esto se traduce en el uso de tremendas camionetas, uso que podría explicarse desde el psicoanálisis como una proyección en el vehículo grande la frustración que provoca una baja autoestima o bien, de alguna impotencia sexual (por eso yo tengo un maruti…..)
Confieso que la aparición de estos artículos simplemente han logrado romper un paradigma personal sobre la exhibición medianamente ostentosa de mi medio de vida. Me explico.
Un par de años atrás, siendo coordinador comercial de la empresa que trabajo (algo así como gerente de ventas de otra empresa), compré un Alfa Romeo 156 espectacular.
El problema se suscitaba en que mi auto era uno de los 3 más caros de los empleados de la empresa. A todas luces, no era yo uno de los 3 ingresos más altos de la compañía, situación que me generaba bastante ruido a nivel psicológico el cual se manifestaba en una disonancia ideo-afectiva (para usar alguna expresión más técnica…)
Igualmente me compre mi maravilloso carro, el cual ya cambié por uno más “top”.
Fue tal mi nivel de complicación que llegué a consultar con mi jefe sobre el impacto en la organización que podría tener mi nuevo auto.
Dos años después (vale decir, la semana pasada), sin mayores complicaciones cambié mi Alfa por un Audi A4. La mayor sorpresa fue la desaparición de mi disonancia. Es más, el proceso de decisión de compra no fue superior a 5 minutos, los cuales si los comparo con los días que demoré en el mismo proceso para comprar el Alfa, constituyen un “gran avance” personal.
Desde esa perspectiva, el cambio de paradigma que se ha producido con relación a la libertad de consumo y sobre todo, del consumo de bienes superfluos es “im-presionante” (como diría Zamorano).
En fin, gracias por el cambio de paradigma y a gozar mi A4.
Futuros Temas
La Felicidad, un tema que está de moda: será que nos interesa por que somos conscientes de lo infelices que somos?
Kennedy, un mito para la sociedad moderna?: sufrida defensa de mi examen de grado (por fin publicado).
Estilos Explicativos: ¿clave para el éxito laboral?
Alguien me va a decir que de chico soñó con ser vendedor?: Ser vendedor y ganar como gerente.
Kennedy, un mito para la sociedad moderna?: sufrida defensa de mi examen de grado (por fin publicado).
Estilos Explicativos: ¿clave para el éxito laboral?
Alguien me va a decir que de chico soñó con ser vendedor?: Ser vendedor y ganar como gerente.
domingo 11 de mayo de 2008
YO, un nuevo rico?
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